07-07-2011 Jordi Font
El Dr. Jordi Font es Profesor de Investigación en el departamento de Oceanografía Física del Instituto de Ciencias del Mar del CSIC. Miembro de diversas sociedades y comités científicos internacionales. Participante en 44 campañas oceanográficas. Autor o coautor de 260 publicaciones (73 en revistas SCI) y 300 comunicaciones a
congresos. Director de 9 tesis doctorales. Investigador Principal en varios proyectos españoles y europeos. Actualmente es colíder científico para salinidad en la misión SMOS de la Agencia Espacial Europea. Hasta mayo de 2010 fue Presidente del Comité de Física y Clima del Océano de la Comisión Internacional para el Estudio Científico del Mediterráneo. Principales temas de investigación:
Teledetección del océano: determinación de la salinidad superficial del mar por radiometría en microondas; Oceanografía Física del Mar mediterráneo: masas de agua, circulación y cambio climático; Circulación oceánica: medidas operacionales de corrientes marinas, mejoras tecnológicas; Dinámica de mesoescala: frentes, remolinos, interacciones topográficas, acoplamiento de procesos físico-biológicos.
Acaba de recibir el Premio Nacional de Cultura de la Generalitat de Catalunya en la categoría de Pensamiento y Cultura Científica por su papel en la misión SMOS, ¿qué ha representado para usted este premio?
Un premio así, y sobre todo si es de la categoría del Premio Nacional de Cultura, evidentemente te hace mucha ilusión y lo ves como un reconocimiento a una labor larga, entusiasta y paciente, y que sobre todo es el fruto del trabajo de un gran número de personas y grupos de nuestro país que desde actividades complementarias (científicas, tecnológicas e industriales) han hecho posible este éxito a nivel internacional. Al pensar en el concepto de cultura, no siempre la gente incluye la cultura científica, el trabajo de los investigadores, que por norma general no suele dar frutos espectaculares que tengan repercusión mediática. Y en este caso concreto, que se reconozca un avance importante en un ámbito que tanto abarca el desarrollo tecnológico como el estudio de nuestro entorno natural, pienso que es muy positivo para dar a conocer a la sociedad el trabajo de unos profesionales que no tiene nada que envidiar al que se hace en países considerados siempre de mucho mayor nivel científico.
¿Cuál es la misión del SMOS-BEC (Barcelona Expert Center) que usted dirige?
El SMOS Barcelona Expert Center on Radiometric Calibration and Ocean Salinity se fundó en 2007 por acuerdo entre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universitat Politècnica de Catalunya, para juntar los esfuerzos de ambas instituciones en el desarrollo de la misión. El objetivo era principalmente poner recursos y facilitar la interacción entre los equipos de ambas instituciones, hacer más eficiente su trabajo, y visualizarlo ante la Agencia Espacial Europea y la comunidad internacional. Tras el gran esfuerzo económico hecho por España en SMOS, tanto para los estudios tecnológicos previos como para el diseño y construcción del instrumento y en el establecimiento del centro de recepción y proceso de datos, el Ministerio de Ciencia e Innovación, a través de proyectos del Plan Nacional de I+D+i, ha permitido establecer y mantener el funcionamiento del SMOSBEC. Además de ser el punto de encuentro de los investigadores del CSIC y UPC, el SMOS-BEC ha hecho posible contratar a numerosos expertos y personal técnico, varios de ellos extranjeros, que hacen posible avanzar en los diversos aspectos actuales de mejoras en el proceso de datos de la misión. Fruto de ello ha sido también la entrada en funcionamiento del Centro de Proceso de datos SMOS de niveles 3 y 4 (CP34), una aportación adicional de España a la misión que nos permite ofrecer productos más elaborados que los propios de la ESA y que esperamos sean de mayor utilidad a una gran cantidad de usuarios tanto científicos como interesados en aplicaciones.
Basándose en su dilatada experiencia y en cómo han progresado las misiones científicas en estos años, ¿Cuál es su visión de futuro de las misiones científicas espaciales?, ¿Cree que habrá
cambios significativos a corto plazo?
Desde el punto de vista de la observación de la Tierra, y en concreto del océano, las dos últimas décadas han visto, gracias a diversas misiones espaciales, una auténtica revolución en las capacidades de los científicos de obtener información sobre el estado de nuestro planeta y poder estudiar y predecir cada vez mejor su evolución. Esperamos que SMOS sea también un hito en este sentido. El futuro debería seguir por este camino, dado que hay ya muchas misiones planteadas y en preparación y el potencial técnico es cada vez mayor, aunque es verdad que el actual panorama de crisis económica y el que se avecina de crisis energética hacen pensar que el ritmo se va a reducir y que será necesario plantearse muy bien las prioridades en el marco de una sociedad bastante menos opulenta de lo que ella misma se creía hasta hace poco.
¿Cree que la cultura científica está pasando un buen momento?
Como he dicho antes, es bueno que se extienda la idea que la ciencia forma parte de la cultura, y que se hable de pensamiento científico, no sólo de especialización. Hemos vivido unos años en que el nivel de la investigación científica en nuestro país ha aumentado de forma espectacular, impulsado sobre todo por un incremento muy significativo de la inversión pública. Desgraciadamente esta tendencia se ha torcido, y actualmente parece que no se considera un punto estratégico vital seguir apoyando e incluso reforzar la investigación en tiempos de crisis, como sí hacen otros países de nuestro entorno. Entre eso y que los medios de comunicación parecen mayoritariamente volcados a difundir el modelo de la discusión sin argumentos, donde impera la coacción a gritos y no el respeto y el razonamiento riguroso, y encima parece que se hace constantemente apología de la ignorancia sin ningún rubor, pues la verdad es que no me parece muy realista decir que la cultura científica está pasando un buen momento.
Usted ha sido el primer científico español que ha liderado una misión científica de la ESA, ¿qué ha aprendido del proyecto SMOS?
El desarrollo y ejecución de SMOS, en los que personalmente llevo unos 12 años implicado, ha sido una experiencia única en varios sentidos. He tenido la satisfacción de aprender a trabajar con actores más diversos de los que yo estaba acostumbrado, especialmente tecnólogos, industriales y gestores y actuar en el marco de un organismo internacional complejo como es la ESA, viendo que allí podemos ejercer perfectamente un papel de liderazgo. Aunque también tengo que decir que los múltiples aspectos políticoadministrativos y la tensión y fatigas de la gestión continuada de una misión como SMOS, me han dejado más de una vez al borde de pedir auxilio y casi arrepentirme de haberme metido en esta aventura. Pero evidentemente el resultado global es muy positivo.
Como oceanógrafo, ¿SMOS satisface las expectativas de la comunidad científica? ¿Cree que los datos obtenidos con SMOS nos ayudarán a hacer mejores previsiones climáticas?
SMOS es una misión de exploración y tiene como objetivo principal demostrar que esta tecnología tan innovadora, la radiometría interferométrica en microondas, aplicada por primera vez a la observación de la Tierra es realmente útil. Los desafíos son muchos, y transcurrido un año y medio desde el lanzamiento, todavía hay varios aspectos, tanto de la óptima calibración del instrumento como de la extracción de información geofísica a partir de sus medidas, que se están mejorando continuamente. A pesar de ello, hemos demostrado que sí se puede extraer la información científica que nos proponíamos, y ahora mismo se están ya haciendo pruebas por parte del centro europeo de meteorología ECMWF de integrar los datos SMOS en sus sistemas de análisis y predicción. No tengo ninguna duda que SMOS está poniendo las bases para un avance muy significativo en el estudio del ciclo del agua y de la evolución del clima de la Tierra, aunque de momento la calidad de los datos de salinidad que proporciona no cubren todavía las expectativas de los oceanógrafos.
Los procesos de cálculo para la explotación de los datos científicos se realizan con sistemas abiertos, como el sistema operativo Linux, y protocolos de comunicación de dominio público. ¿Cree que esto es importante?
Estamos en un momento donde la difusión del conocimiento y el impacto explosivo que ha tenido Internet en la misma, están configurando a nuestra sociedad de una forma totalmente distinta a lo que era hace pocos años. Los sistemas abiertos hacen que no sólo la ciencia llegue a ámbitos mucho más amplios de la sociedad, sino que permite incorporarse a la misma a muchos países y grupos sociales que tienen y han tenido dificultades en seguir el ritmo de los avances científicos, y accedan ahora a gran cantidad de datos que pueden serles de enorme interés, por ejemplo para mejorar la gestión de su entorno y recursos naturales.
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